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09:45h. Martes, 12 de noviembre de 2019

CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN Y CULTURA I TEATRO DEL REVELLÍN I TEATRO

25 octubre: ‘Mariana Pineda’, por Javier Hernández-Simón.

Lorca, a través de esta mujer, nos hace ver que tan sólo existen dos tipos de personas en el mundo, aquellas dispuestas a seguir sus certezas hasta el final y aquellas que a la hora de la verdad, cuando todo comienza a complicarse, prefieren esconderse.

 
 
Foto web Teatro de Rojas
Foto web Teatro de Rojas

La Consejería de Educación y Cultura, anuncia para el día 25 de octubre 2019, a las 21:00 horas, en el Teatro del Revellín presenta la obra de Federico García Lorca, Mariana Pineda, de la mano de Javier Hernández-Simón.

Javier Hernández-Simón nos dice que el amor de Mariana Pineda es así y cuenta que, se ha hablado mucho de Mariana Pineda, tanto del personaje histórico como del personaje creado por el gran poeta Federico García Lorca, se ha debatido sobre si Mariana era una mujer revolucionaria o si por el contrario tan sólo era una mujer enamorada. 

Mariana Pineda es una mujer que se rebela contra todo lo establecido en su sociedad, y lo hace no con el ánimo de pasar a la historia o de ser una gran heroína del pueblo, tampoco por conseguir unos ideales intelectuales y políticos, ni tan siquiera lo hace por amor. Mariana Pineda se mueve al compás de su propio corazón, un corazón libre que no entiende de normas, de géneros y que sobre todo, no entiende de miedo.

La realidad es que no importan las razones que impulsan a Mariana Pineda a revelarse contra un sistema injusto, lo que importa en definitiva, y por eso su nombre ha pasado a nuestra historia como un verdadero símbolo de resistencia frente a la injusticia, son sus acciones.

La realidad es que no importan las razones que impulsan a Mariana Pineda a revelarse contra un sistema injusto, lo que importa en definitiva, y por eso su nombre ha pasado a nuestra historia como un verdadero símbolo de resistencia frente a la injusticia, son sus acciones.

Mariana Pineda, como tantos otros personajes históricos o ficticios, se mueve por amor, un amor tan intenso y tan puro que ni siquiera intenta ofrecer resistencia, y que le dota del valor, la valentía y la dignidad para defender unos ideales hasta la muerte.

Lorca, a través de esta mujer, nos hace ver que tan sólo existen dos tipos de personas en el mundo, aquellas dispuestas a seguir sus certezas hasta el final y aquellas que a la hora de la verdad, cuando todo comienza a complicarse, prefieren esconderse.


REPARTO (por orden de intervención)


  • Doña Angustias/ Doña Carmen: Aurora Herrero
  • Clavela: Marta Gómez
  • Amparo/ Novicia 1: Silvana Navas
  • Lucía/ Novicia 2: Sara Cifuentes
  • Mariana Pineda: Laia Marull
  • Fernando/ Conspirador 2: Óscar Zafra
  • Pedro Sotomayor: Álex Gadea
  • Pedrosa/ Conspirador 1: Fernando Huesca
  • Alegrito: José Fernández

Diseño de iluminación: Juan Gómez- Cornejo e Ion Aníbal / Escenografía: Bengoa Vázquez / Diseño vestuario: Beatriz Robledo / Música y espacio sonoro: Álvaro Renedo / Diseño gráfico: Carlos Sánchez | Creatias estudio

Taquilla

  • Carnet joven, familia numerosa, niños y tercera edad: 8 euros – 11 euros
  • Completa: 8 euros – 13 euros
  • 25 octubre 2019 a las 21:00h. | Disponible

La heroína liberal, Mariana Pineda (1804-1831)

Tuvo una vida breve y una muerte injusta. Pero Mariana Pineda se convirtió en un mito y en un símbolo de la libertad. Silenciada durante los gobiernos absolutistas, ensalzada bajo gobiernos liberales y progresistas, la figura de Mariana Pineda se convirtió en una inagotable fuente de inspiración para poetas y dramaturgos, entre ellos, Federico García Lorca que escribió una obra de teatro en la que recreó su vida.

Mariana de Pineda Muñoz nació en Granada el 1 de septiembre de 1804. Sus padres, que nunca llegaron a contraer matrimonio, eran María de los Dolores Muñoz y el capitán de navío y caballero de la Orden de Calatrava, Mariano de Pineda. La infancia de Mariana estuvo rodeada de situaciones rocambolescas. Empezando porque sus padres solamente vivieron juntos una vez nació la pequeña y su padre firmó un documento en favor de su hija cuando supo que padecía una enfermedad crónica. Poco tiempo después, sin embargo, denunció a la madre de Mariana por haberse apropiado de unos bienes en nombre de su hija. Cuando falleció Mariano, la niña fue entregada a un tío paterno, quien, al contraer matrimonio, delegó sus responsabilidades a una pareja conocida.

Con una infancia difícil a sus espaldas, Mariana inició su vida adulta a los quince años y con una suerte poco distinta. En 1819 contraía matrimonio con Manuel de Peralta, once años mayor que ella y con el que tuvo un hijo y una hija. En 1822, Mariana quedaba viuda y al cargo de dos pequeños.

Su difícil situación no fue incompatible con sus creencias políticas que la llevaron a ayudar y acoger en su humilde hogar a distintos miembros del partido liberal perseguidos durante los tiempos del absolutismo de Fernando VII.

En 1829, Mariana daba a luz a una niña fruto de su relación con el abogado José de la Peña quien tardó muchos años en reconocer legalmente a su propia hija.

El 18 de marzo de 1831 terminaba su vida, relativamente tranquila, al irrumpir en su casa la policía. Mariana fue acusada de tener en su poder una bandera que simbolizaba la lucha contra la monarquía. Una extraña bandera inacabada y con unas letras que según sus acusadores tenían mucho sentido pero que, probablemente, fue colocada en casa de Mariana por la misma policía.

En verdad lo que querían quienes la detuvieron era que Mariana delatara a los principales cabecillas de la causa liberal, pensando que una mujer no podía ser un elemento activo en la lucha política.

Su abogado intentó defenderla sin éxito argumentando que dicha bandera tenía más un significado cercano a la masonería. Pero todo fue en vano y Mariana fue condenada a muerte.

El 26 de mayo de 1831, con tan sólo veintiséis años de edad, Mariana Pineda era ejecutada en el Campo del Triunfo de Granada. La ejecución, que pretendía ser un escarmiento y un aviso a la causa liberal, convirtió a Mariana en víctima y mártir.

Después de que su cuerpo fuera trasladado en distintas ocasiones, finalmente encontró el descanso eterno en 1856 cuando fue enterrada en la cripta de la catedral de Granada.