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00:43h. Lunes, 23 de septiembre de 2019
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He estado todo el día viendo la sesión de investidura y, una vez más, salgo tremendamente desilusionado.

Veo a una derecha unida, fuerte, abrazada hasta el último poro. Oigo a un candidato implorando la abstención a todo quisqui, ninguneando cual feriante vendedor de mercadillo, a su socio de Gobierno.

Pablo Iglesias, no puede prostituirse, sacar la bandera del todo vale y gritar "sí mi amo". No debe claudicar de la dignidad, aunque otras elecciones lo condenaran al ostracismo.

He sido un acérrimo detractor del líder podemita, pero hoy me saco el sombrero. Le felicito por llamar al orden a Pedro Sánchez, por hablar de "Pacto de Izquierdas" por recordarnos que cuando se forma un Gobierno de consenso y coalición no puede haber líneas rojas, vetos, listas negras, conciliábulos y otras mañas de politicastros de pacotilla.

Yo soy socialista, he votado a Pedro Sánchez, no he comulgado con la chulería supremacista de la izquierda de Unidad Podemos. Pero cuando nos sentamos a una mesa de negociación, debemos hacerlo sin cartas marcadas, mirándonos a los ojos y diciéndonos que si vamos adelante, vamos adelante y que tú y yo vamos a ser uno durante una legislatura.

Esa es la polis, la democracia, el camino.Pedro Sánchez nos engaña porque esconde intereses que no confiesa. Teme a Podemos porque al socialista de Ferraz se le puede caer la careta. Hoy, bien por Pablo, que ha expuesto en sede parlamentaria que votarán un NO como una catedral a cualquier iniciativa que no se negocie en condiciones.

Ojalá se hubieran televisado todas las reuniones por el pacto: otro gallo cantaría.

Enhorabuena a la derecha y al fascismo por demostrarnos que la Unión hace la fuerza.

Iremos tal vez a otras elecciones, pero sea cual sea el resultado, la izquierda, a priori, será la gran perdedora, aunque consiga toda la mayoría absoluta. 
Marcho a la cama pensando en mañana y recordando a Pepe Mujica, el profesor Tierno, los abogados y abogadas de Atocha, Cristina Almeida, Manuela Carmena, Federica Montseny, Clara Campoamor, Julio Anguita, Salvador Allende... Y las 13 Rosas. Miles y miles de ciudadanos conquistamos las últimas urnas.

Juro por esta tierra, que jamás dejaremos de luchar..., “ahora no quiero pensar, mañana será otro día.

Hago mía la cita de Walter Benjamin, que, asediado por los nazis terminó con su vida. “Solo de aquellos sin esperanza, nos es dada la esperanza"