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07:04h. Jueves, 14 de noviembre de 2019
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Cae la tarde en España y la izquierda decide apelar a la responsabilidad, a la coherencia de no abandonar a su suerte a millones de votantes que les han encargado formar Gobierno. 

Sería desilusionante que no lo lograran, mientras las derechas unen sus fuerzas en todos los rincones del país para promulgar sus políticas. Eso siempre lo he echado en falta en los movimientos progresistas. 

Ahora acusarán a Unidas Podemos y al Partido Socialista de urdir una treta para tomar el poder, los llamarán trileros, separatistas, filoterroristas, felones y otros exabruptos que utilizan los líderes de los partidos que perdieron las elecciones. Es la dialéctica que se utiliza cuando no se asumen los resultados electorales.

Mientras tanto, los responsables de los partidos llamados a formar Gobierno deben hacer oídos sordos y buscar lo que les une y no lo que los separa. 

No entiendo bien qué sentido tiene criticar al partido que gana unos comicios cuando no se está dispuesto a dar ni una gota de agua para explorar otras vías que faciliten la gobernabilidad. 

El Partido Popular y Ciudadanos deben saber que los electores están cansados de las incongruencias y de los esperpentos de sus discursos. 
Ojalá que amanezcamos mañana dibujando el panorama que marcaron las urnas.

Mientras tanto, esperaremos fumaba blanca, apretaremos los dientes, uniremos las manos sabedores de todo el inmenso trabajo que queda por hacer. 

Vox populi, Vox Dei... (La voz del pueblo es la voz de Dios).