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07:37h. Jueves, 20 de Junio de 2019
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El próximo 26 de mayo  la izquierda está llamada a votar masivamente. No son unas elecciones cualquiera, nos enfrentamos a un tsunami ideológico de consecuencias incalculables.  

La ciudad de Ceuta ha sido gobernada durante muchos años por programas y estrategias  que debemos valorar los ciudadanos. Las elecciones municipales representa la política del día a día, la más cercana al pueblo. Siempre decimos que “aquí, nos conocemos todos”, todos sabemos de la eficacia o ineficacia de los gestores del consistorio. Es hora de hacer un balance  valiente y democrático sobre la conveniencia o no de dar un giro al consistorio. Tenemos que ser valientes, liberarnos de prejuicios, de ideas preconcebidas, de tradiciones rancias. Cambiar el voto, si lo consideramos necesario, es la tarea de los que compartimos este espacio común llamado Septem Nostra.

¿Qué ha sucedido en nuestra ciudad después de tantas legislaturas en las que se había dado confianza y poder pleno a un programa de gobierno?  ¿Estamos dispuestos a refrendar lo sucedido en este tiempo? Si es así, no hay nada más que decir, pero si somos críticos podremos plantearnos los latidos de la ciudadanía y lo que realmente piensan nuestros vecinos.  Yo, que tengo la inmensa suerte de dedicarme a la docencia, reflexiono con los alumnos sobre “la tarea de salvar la polis” que decía el viejo Aristóteles;  siempre que invito a los chicos y chicas que ayuden a construir nuestra ciudad y que se comprometan personalmente con la mejora en la calidad de vida. Muchas de las veces me responden siempre los mismo….Profesor, en el Ayuntamiento se trabajan con estos parámetros: derroche, enchufismo, desigualdades, amiguismo, clientelismo, corrupción, ganar dinero fácil…, y un largo etcétera que intento combatir con las armas dialécticas a la altura de la adolescencia.

¿Por qué no confían los jóvenes ceutíes en las instituciones que tenemos más cercanas? ¿Por qué algo tan cercano se aleja a pasos agigantados a años luz? ¿No es necesaria la unión de los partidos progresistas para erradicar este pensamiento negativo predicando con el ejemplo cotidiano de un proyecto para la ciudad?

La política ultraconservadora ha llegado para quedarse. Las tres formaciones políticas que gobiernan en Andalucía ya nos han dejado una impronta sobre sus intenciones; estamos avisados.

Llevamos 44 años luchando por conseguir derechos arrebatados y esto no ha hecho nada más que empezar. Ya lo dijo el General Franco en su testamento vital: “El enemigo acecha en la sombra”. La izquierda es el enemigo declarado. El dedo acusador  nos señalará cada vez que tenga ocasión.

La guerra, las postguerra, la muerte del dictador, la constitución,  los atentados terroristas, los Pactos de la Moncloa, la Ley de la Memoria Histórica y el triunfo del Partido Socialista con tres mayorías absolutas,  forman parte de la historia reciente que nos ha tocado vivir. Luego vinieron los gobiernos de Zapatero y la moción de censura presentada por Pedro Sánchez y refrendada por el Parlamento.

Es tarea de la filosofía política progresista ser crítico, implacable con nuestras propias ideas, cuestionar las debilidades y fortalezas  de las legislaturas en las que el Partido Socialista ha tenido la responsabilidad de gobernar; de ellas debemos aprender sin acritud pero sin obviarlas ni un ápice.

Tampoco podemos tirarnos piedras sobre nuestro propio tejado y, en esta memoria de lo que ha sucedido,  tenemos que reforzar y defender las conquistas sociales acometidas: Ley del aborto, ley de divorcio, ley de la violencia de género, legalización de matrimonios homosexuales, educación obligatoria y gratuita hasta los 16 años, relaciones diplomáticas fructíferas con los países de nuestros entorno y con las naciones latinoamericanas, , fin del terrorismo, etc … Todo está por hacer, es cierto, pero cada voto, cada batalla, implica  cientos de compañeros movilizados en todos los ámbitos de la sociedad.

 Los grupos políticos neoconservadores que comienzan a despuntar en Europa nos enseñan sus fauces: ya estamos avisados. Las políticas ultraconservadoras, xenófobas, racistas, homófoba , ultranacionalistas  machistas e insolidarias, están llamando a nuestra casa, que es el Estado social de derecho. No vale cruzarse de brazos, quedarse quieto, guardar silencio,  todo ello nos convierte en cómplices.

La izquierda tiene que llenar las urnas, hacer colas en los colegios electorales, animar al voto, desperezarse, utilizar las redes sociales, prensa, el boca a boca y señales de humo si fuera preciso.

 Todo menos abandonar. Estamos en la resistencia, defenderemos con uñas y dientes la memoria de nuestros antepasados, el presente que habitamos y el futuro de las generaciones venideras.

Las ideas progresistas y solidarias deben ser una bandera de la esperanza: aunque reconozcamos los  errores cometidos en la Historia, no podemos abandonar el barco. Remar, soplar si es necesario, pertrecharnos contra las tormentas.

El próximo domingo nos jugamos el futuro, iremos a las escuelas, demostraremos la capacidad de  la unión, de resurgir, de salir a flote. Hacerlo es una obligación moral a la que no podemos renunciar.

¿Será Ceuta el lunes 27 de mayo un pueblo que apuesta por el cambio profundo o optaremos por volver a lo mismo de estos años en un viraje a la derecha? 

Vox populi, vox Dei   (la voz del pueblo es la voz de Dios).