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06:04h. Lunes, 26 de agosto de 2019

Sánchez, frente a la conspiración de los necios

Hace falta enfriarse y distanciarse. Un buen líder tiene la obligación de dejar la química personal en casa y negociar sólo desde el pragmatismo. Especialmente cuando el oponente tiene poco que perder y está dispuesto a jugárselo todo a una carta. Los hiper liderazgos complican las negociaciones mientras los necios afilan los cuchillos. Hubo un tiempo en que la política y sus líderes se conjuraron contra un invencible Felipe González y el PSOE. Un grupo de periodistas ilustres, socios y directores de sus propios medios, decidieron que había que torcer el pulso a la democracia. Y entonces apareció el "sindicato del crimen", hoy vigente aún...

Se constituyeron en el llamado “sindicato del crimen”. De aquellos grandes editores, siguen en activo Pedro J., Luis María Ansón, Pablo Sebastián, Federico Jiménez Losantos, Raúl del Pozo, Luis Herrero, jubilados, Luis del Olmo, Antonio Burgos, José María García, y otros como Umbral, García Trevijano o Antonio Herrero, que ya no están vivos. Estos días vuelven las nostalgias del pasado.

Con todas sus fuerzas y poderío mediático, -salvo el Grupo Prisa-“el sindicato del crimen apenas toleraba que la sociedad votara diferente a lo que ellos reclamaban desde sus poderosas tribunas. Entonces querían al Partido Popular, al igual que hoy, y engordaron artificialmente a un diputado anodino, que apenas había salido un poco más allá de Valladolid. Estaba pletórico de ambición desmedida y causaba espanto por su nulo sentido del ridículo. Ahora, más de veinte años después, se reedita la conspiración otra vez contra el socialismo, y sobre todo contra su nuevo líder, Pedro Sánchez. Incluso alguno de estos directores ha tenido la tentación de “afianzar la novedad liberal”. Pero el chico, el de la banda de mariachis, se les ha ido un poco de dosis, quizá, y ya no pueden seguir tapando sus “descoloques” tan obvios.

El llamado sindicato del crimen se conjuró para escribir, al unísono, sobre el felipismo en todas sus facetas. El felipismo y los fondos reservados (apenas pinceladitas finas comparado con los cubos de basura y tinta que hoy derrama la corrupción del PP, desde los tiempos de Aznar, pasando por Rajoy, Gallardón, Aguirre, Ignacio González, Granados, Rato, hasta Cifuentes y Ayuso); el felipismo y los GALel felipismo y la huída de Roldán. Estaban desesperados porque las urnas seguían dando su confianza a Felipe, aún difamándolo sin freno. ”González volvía a ganar las elecciones". Así hasta cuatro legislaturas. Ansón desesperado -el mismo que este mismo miércoles ha escrito maquiavélicamente: “La solucción Borrell”, en El Mundo, ya no sabía qué hacer. “Envío a mis redactores a cubrir el PSOE con las espadas en alto y se me hacen “felipistas”, se lamentaba.

Hasta que en 1996 Felipe fue derrotado aunque obtuvo 141 diputados frente a los 156 de José María Aznar. La pinza que le hizo Anguita jugó un papel protagonista. Pero sobre todo fue el terrorismo de Estado del GAL el detonante del fracaso electoral. También actuó el cinismo de la derecha, que perdonaron mediáticamente las cloacas y el juego sucio antietarra de Súarez, Rosón y Fraga, pero se metió en la cárcel a los dos socialistas que heredaron los GAL en 1982 y acabaron con él en 1986, Barrionuevo y Rafael Vera, ministro de Interior y Secretario de Seguridad del Estado, respectivamente.

El cielo no puede tolerar dos soles…

Llegados a este punto, seguimos con pinza y sin Gobierno casi cuatro meses después del 28 de abril de 2019. Por un lado está la conjura de dos necios que bloquean la formación de Gobierno porque creen que cuanto peor para el Estado mejor para ellos. Y por el otro, a la izquierda están midiéndose dos hiper liderazgos y sus equipos que no consiguen ponerse de acuerdo. El uno reivindica, con lógica aplastante, la victoria de las elecciones. El PSOE ha ganado los comicios sumando más escaños que la segunda y tercera fuerzas políticas juntas (PP y CS). Y por tanto tiene todo el derecho a formar su Ejecutivo con personas capacitadas y de su confianza. El otro, Unidas Podemos, es la cuarta fuerza política. Ha perdido casi la mitad de sus votantes y escaños por el camino. Se sabe exigua pero imprescindible. Su líder, Iglesias, ha decidido atarse al mástil de barco exigiendo codirigir el timón del Reino, o volar el barco entero. O lo que es lo mismo, obligar a ir a unas suicidas elecciones que cargan sobre el lomo de los electores bastante hartos. Por el camino, el socio preferente está dispuesto a inmolarse porque ya ha perdido casi todas sus confluencias. Le han abandonado sus compañeros que como él fueron los CEO de Podemos, y tiene en contra a Izquierda Unida y los Anticapitalistas que le piden que “razone y acepte la super oferta generosa y sensata” que le ha hecho el PSOE. La quinta oferta, de menor a mayor, en dos meses de negociaciónNada menos que una vicepresidencia para su mujer, sin curriculum ni preparación, mas tres ministerios de contenido y enjundia, como todo el mundo sabe.

Pero el cielo no puede tolerar dos soles ni la tierra dos amos, dice con distintas palabras Sánchez, el presidente y preclaro ganador. Insiste en que el Gobierno de la nación es un órgano colegiado y disciplinado presidido por el Presidente del Gobierno. Mientras que Iglesias ya anda presumiendo que quiere entrar en el Gobierno para dinamitarlo. ¿Será contradictorio? ¿No está hecha la Oposición justamente para llevar a cabo esta tarea? Ya Iglesias se enorgullece de sus confrontaciones, antes de entrar, en materia de Reforma Laboral, de presos políticos, de Referéndum separatista. ¿Cómo se le ocurre querer entrar de "Vicepresidente" para hacer un motín contra el Capitán del barco? ¿Se nos escapa algo de la fantasía podemita?

Se sabe imprescindible porque tiene a sus aliados a la derecha, PP, CS y Vox, para formar la pinza que deje sin oxígeno al PSOE, otra vez. La derecha le alienta y jalea para que les siga haciendo el trabajo sucio. Iglesias se ha convertido en el ídolo de la derecha, el nuevo Anguita del siglo XXI. Aquel dirigente comunista le sirvió a Aznar el gobierno en bandeja de plata, con la ayuda inestimable del “sindicato del crimen”. Como en Chinatown, la historia se repite. Casi todos los actores siguen vigentes y el patrón es el mismo. La diferencia es fundamental, está vez las urnas han hablado y el ganador es Sánchez. No tienen nada que hacer porque las cifras no les dan para formar alternativa.

Ni dos soles ni dos amos. La frase arriba citada es una de las más famosas de Alejandro Magno, dicen que uno de los generales más estrategas de la historia. Con todo en contra, fue conquistando tierras atravesando Europa y Asia y ganándose enemigos que envidiaban su tesón, audacia y talento para las victorias. No digo que Pedro Sánchez sea Alejandro Magno, pero como general, adelante y al frente, con su manual de resistencia, su épica sorprende a todos por su habilidad para salir de las conspiraciones. También recuerda a Felipe. Con el añadido de que Felipe nunca tuvo generales conspiradores dentro de su propio ejército, algo que era frecuente entre los capitanes de Alejando Magno, y desde luego también lo ha sido entre los de Pedro Sánchez. Todos recordamos la gran conspiración del 1 de octubre de 2016 que el partido quiere olvidar y que quedó escrito como una de las grandes intrigas internas de la historia del PSOE. Desde entonces, hasta hoy, Sánchez ha ido ganando batallas sofocando conspiración tras conspiración, y en este septiembre de 2019 le toca ganar la batalla contra los necios. Ojalá tenga suerte en el intento porque somos muchos ya los que creemos que España necesita ya un Gobierno Estable, y no se merece la necedad de los líderes que están bloqueando la democracia.