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10:24h. Sábado, 16 de Febrero de 2019

A través del presente escrito quiero expresarle la profunda decepción, no exenta de una considerable dosis de indignación, por el extraño modo de proceder del Gobierno que usted preside en relación con la reciente convocatoria efectuada para debatir sobre asuntos económicos.

Recibimos una convocatoria para participar en una reunión del “Observatorio del Comercio”. De manera inexplicada, en el Orden del Día, aparecen dos subepígrafes diferenciados por un subrayado (Mesa por la Economía y Mesa por el Empleo). Nadie se ha tomado la molestia, no ya de pedirnos opiniones sobre esta súbita concentración, fusión u subsunción de órganos, sino de informarnos al respecto, teniendo en cuenta que, además de tratar materias diferentes (aunque relacionadas), esta central sindical tiene designadas a personas distintas para cada una de ellas, como es lógico pensar y además ustedes conocen. No parece lo más sensato reactivar la Mesa por la Economía (que considerábamos extinta) después de siete años, y convocar a la Mesa por el Empleo después de más de tres años en el ostracismo, sin ofrecer la más mínima explicación a las entidades que las integran (diferentes en cada caso).

En el orden del día aparecen mezcladas propuestas de partidos políticos e información de actuaciones gubernamentales (de contenido desconocido) sin que se haya tenido la menor consideración con los agentes sociales a los que nadie ha consultado el orden del día ni se nos ha ofrecido la posibilidad de plantear nuestras iniciativas.

Por si todo este cúmulo de excentricidades no fuera suficiente, la persona que efectúa la convocatoria, la consejera de Economía, no acude a la reunión (aunque sí lo hace puntualmente y en primera fila al acto de su partido celebrado en jornada vespertina). Un inaceptable desprecio hacia los convocados.

Usted señor presidente tiene toda la legitimidad que le otorga su cargo para establecer los cauces de diálogo social que estime convenientes y graduar la participación de los agentes sociales con la frecuencia y fluidez que usted considere más adecuada. Pero a lo que no tiene ningún derecho es a faltar al respeto a los agentes sociales, al menos, a CCOO.